Desafiando a los peores perseguidores, 6 estadounidenses son detenidos al intentar enviar Biblias a Corea del Norte
Seis estadounidenses fueron detenidos en Corea del Sur el pasado viernes 27 de junio mientras intentaban lanzar al mar cerca de 1.600 botellas de plástico llenas de arroz, miniaturas de Biblias, billetes de un dólar y memorias USB, con la esperanza de que las corrientes las llevaran hasta la costa de Corea del Norte.
La acción tuvo lugar en la isla de Gwanghwa, una zona costera restringida cerca de la frontera entre ambos países, y fue detectada por una unidad militar que patrulla el área.
Las autoridades surcoreanas informaron que los detenidos, cuyas edades oscilan entre los 20 y los 50 años, están siendo investigados por posibles violaciones a la ley de gestión de seguridad y desastres. Aunque fueron liberados poco después al no considerarse necesaria una orden de arresto, la investigación continúa para determinar si tienen vínculos con organizaciones religiosas o cívicas dentro o fuera del país.
Este tipo de iniciativas, en las que se envían materiales evangelísticos y ayuda humanitaria a Corea del Norte mediante botellas o globos, ha sido una práctica recurrente durante años, especialmente por parte de grupos cristianos y desertores norcoreanos.
Sin embargo, la actividad fue prohibida entre 2021 y 2023 por el riesgo de aumentar las tensiones entre Seúl y Pyongyang, y actualmente el nuevo gobierno surcoreano ha prometido endurecer las medidas para prevenir estos lanzamientos y mejorar las relaciones intercoreanas.
En Corea del Norte, bajo el régimen de Kim Jong-un, la posesión de una Biblia puede ser castigada incluso con la ejecución. El país es considerado uno de los lugares de mayor persecución cristiana en el mundo. Testimonios de cristianos norcoreanos revelan que la fe puede llevar a la destrucción de familias enteras y al envío de sus miembros a campos de prisioneros políticos.
A pesar de la represión, el Evangelio sigue llegando de manera clandestina y arriesgada a Corea del Norte. Misioneros y organizaciones como Portas Abertas han señalado que los cristianos son vistos por el régimen como espías y enemigos del Estado, lo que los convierte en blancos de persecución extrema. Aun así, muchos creyentes continúan predicando la Palabra de Dios en secreto, confiando en que la esperanza del Evangelio puede transformar vidas incluso en los contextos más hostiles.
Este caso pone de relieve el alto costo y el valor de llevar la Biblia y el mensaje de Cristo a lugares donde la fe es perseguida. La Biblia enseña que “la fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios” (Romanos 10:17), y que todo esfuerzo por compartir el Evangelio, aunque implique riesgos, tiene un valor eterno.
Como iglesia, el llamado es a orar por los cristianos perseguidos y por quienes arriesgan su libertad para que la Palabra de Dios llegue a los lugares más cerrados del mundo. Aun en medio de la persecución, el Evangelio sigue avanzando.
Fuente: bibliatodo.com
