Bolivia en crisis por dólares y combustible: advierten migración a Perú y preocupa impacto en Chile
La profunda crisis económica y energética que atraviesa Bolivia ha comenzado a generar movimientos migratorios hacia Perú y alerta a Chile sobre un posible aumento de ingresos irregulares por la frontera norte. La escasez de divisas, el colapso del abastecimiento de combustibles y el alza en los productos básicos han desencadenado un panorama de precariedad, en el que ciudadanos bolivianos intentan buscar alternativas para sobrevivir.
En zonas como Desaguadero, epicentro comercial y migratorio entre Perú y Bolivia, autoridades peruanas han detectado un aumento en los cruces informales, mientras Chile endurece sus controles militares por temor a un flujo masivo de personas desde territorio boliviano.
El deterioro económico en el país altiplánico alcanzó un punto crítico. La falta de dólares en circulación ha paralizado las importaciones y encarecido los productos esenciales. Comerciantes y vecinos en El Alto, La Paz y Desaguadero reportan una caída abrupta en las ventas y en la actividad comercial, una situación que contrasta con el ingreso de ciudadanos peruanos que cruzan hacia Bolivia atraídos por el tipo de cambio favorable.
Con 300 bolivianos —equivalentes a 160 soles peruanos o aproximadamente 42 mil pesos chilenos— es posible cubrir gastos de alimentación y alojamiento durante varios días, lo que ha incentivado el turismo desde el sur del Perú hacia ciudades como La Paz y Tiahuanaco.
Inflación y controles militares
En los mercados de El Alto, los precios de los productos de la canasta básica han duplicado su valor en pocas semanas. Un saco de arroz que antes costaba 300 bolivianos (más o menos 42 mil pesos chilenos) ahora se vende en 600. El aceite ha subido de 60 a más de 100 bolivianos por galón.
Frente al riesgo de desabastecimiento, el gobierno de Luis Arce ha militarizado los puntos fronterizos para impedir la salida de productos de primera necesidad como azúcar, pollo y aceite, que eran adquiridos por peruanos en las ferias binacionales.
La presencia de las Fuerzas Armadas también busca controlar la fuga de combustibles, ya que tanto el diésel como la gasolina están en niveles críticos. En las principales ciudades bolivianas se han formado filas de vehículos que esperan durante días para conseguir unos pocos litros. Conductores de carga pesada y taxistas duermen en sus unidades ante la imposibilidad de abastecerse a tiempo.
El precio del diésel subsidiado ronda los 3,72 bolivianos por litro, lo que equivale a cerca de dos soles o 520 pesos chilenos, pero no hay garantía de disponibilidad.
Chile endurece vigilancia
Mientras tanto, Chile ha comenzado a reforzar su frontera con Bolivia ante el riesgo de que esta situación se traduzca en una oleada migratoria. En 2023, de acuerdo a datos oficiales, más de 330.000 ingresos irregulares fueron registrados en el país, en su mayoría por el norte. En esa región, en pleno desierto altiplánico, y a casi 2.000 kilómetros de Santiago, los militares patrullan durante la noche para detectar movimientos sospechosos.
Un nuevo acuerdo con Bolivia permite que los migrantes irregulares sean reconducidos a territorio boliviano. Sin embargo, las condiciones geográficas del altiplano, con suelos pantanosos y temperaturas extremas, dificultan el control.
En declaraciones para la agencia EFE, el teniente coronel Carlos Tapia describió el terreno como “demasiado fangoso”, lo que representa un riesgo tanto para los migrantes como para las fuerzas encargadas de la vigilancia. En algunos casos, personas han quedado atrapadas hasta la cintura durante la temporada de lluvias.
Fuente: biobiochile.cl
